Sonido Expandido
Cortos que escuchan: sonido experimental y memoria afectiva
Tres piezas de la sección Sonido Expandido
Hay cortometrajes que se entienden con los ojos cerrados. En la sección Sonido Expandido del festival hemos reunido tres trabajos donde la banda sonora no acompaña a la imagen: la sostiene, la interrumpe y, en algunos tramos, la reemplaza. No es una apuesta estética aislada. Las autoras seleccionadas vienen de la grabación de campo, del diseño de sonido para instalaciones y de la música electroacústica, y traen consigo una idea compartida: el recuerdo también tiene textura acústica.
Tres formas de escuchar el pasado
La primera pieza trabaja con cintas domésticas grabadas en cocinas y pasillos de barrio. La directora conserva el ruido de fondo como material principal: el chasquido de un fogón, una radio mal sintonizada, la voz de una vecina que no aparece en cuadro. En la mezcla final esos sonidos suben de volumen mientras la imagen se queda quieta, casi congelada, obligando a quien mira a prestar atención a lo que normalmente se descarta.
El segundo corto apuesta por lo contrario. Voces sintetizadas leen fragmentos de cartas familiares mientras la pantalla permanece en negro durante varios minutos. La autora explica que eligió un motor de voz neutro a propósito: "quería que el texto sonara a alguien que ya no recuerda cómo sonaba su propia voz". El resultado incomoda y, precisamente por eso, funciona.
La tercera propuesta se construye desde el silencio. Apenas hay diálogo y la música aparece en dos momentos muy breves. El resto es ambiente: pasos, respiración, el zumbido de un electrodoméstico viejo. En la presentación previa al pase, la realizadora comentó que pasó semanas decidiendo qué dejar fuera de la pista de audio, más que qué añadir.
Decisiones de mezcla que cambian el relato
Las tres autoras coincidieron en algo durante las conversaciones previas a la proyección: el montaje sonoro se hizo después del montaje de imagen, pero condicionó cortes que ya parecían cerrados. En el caso de la primera pieza, un plano que iba a durar cuatro segundos se extendió hasta casi un minuto porque el sonido necesitaba respirar. En el segundo, una secuencia entera se reorganizó para que la voz sintetizada no coincidiera con los subtítulos.
Son decisiones que rara vez se explican en público y que aquí quedan documentadas. La sección Sonido Expandido no busca piezas perfectas, sino procesos visibles: trabajos donde se nota la mano de quien mezcla, donde el error de grabación se integra como parte del material y donde la memoria afectiva se construye, literalmente, a través de lo que se escucha.
Las tres piezas se proyectan en sesiones dobles durante la semana del festival, con coloquio posterior junto a las autoras. Los detalles de horarios, sedes y mesas redondas se pueden consultar en la programación completa del APA.